El hormiguero

Comunidad de estudiantes y profesores de lengua y literatura

¿Es posible enseñar literatura? Navegando por ahí, encontré un artículo en darle a la lengua, que muestra cómo perciben la cuestión quienes la producen, es decir, los escritores.

Un curso de literatura no debería ser mucho más que una buena guía de lecturas. (Gabriel García Márquez)

Yo creo sentir la poesía y creo no haberla enseñado; no he enseñado el amor de tal texto, de tal otro: he enseñado a mis estudiantes a que quieran la literatura, a que vean en la literatura una forma de felicidad (Jorge Luis Borges)

Un buen poema es como una buena casa: con alguna instrucción previa, todos podemos comprobar si los materiales son de calidad, si están acertadamente utilizados, si la distribución es cómoda: pero otra cosa es que nos guste la idea de vivir ahí. (Francisco Rico)

No hay que darle a los alumnos la impresión de que la lectura es una obligación. Ése es uno de los grandes errores de la enseñanza hoy en día. La literatura no se enseña ni se aprende, se descubre.(Ana María Matute)


¿Qué piensan ustedes, desde el aula o a punto de entrar en ella?

Etiquetas: enseñana, escritores, lectura

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Respuestas a esta discusión

Soy menos poético que las voces precedentes: es indudable que, como cualquier actividad de carácter cultural, la literatura se enseña y aprende; de aquí, devienen las posibles miradas sobre qué aspectos de la misma se enfocarán: contenidos, competencias, actitudes, etc.
Creo que podría evitar las disquisiciones bizantinas rayanas en el delirio, proponer desde dónde se comentará el tema; es común que se pase por alto que lo cultural es eminentemente convencional ("arbitrario", según nuestro venerable Saussure).

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De acuerdo, profe, pero ¿acaso la literatura no se define, justamente, por ser anticonvencional, por desviarse, extrañarse (Shklovsky dixit)? ¿Puede, entonces, ser medida o explicada de forma convencional?

Creo que todos estamos de acuerdo en que debe enseñarse literatura (es decir, programarse y dedicar tiempo de clase a ella) pero no sé en qué medida podemos contribuir a enseñar literatura como contenido, es decir, literatura como objeto esencial diferenciado de los estudios literarios (crítica, teoría).

Lo que interpreto de las citas es que, de alguna forma, entre tantas hermenéuticas y deconstrucciones, no estamos enseñando algo primario, que es la literatura como universo autónomo. Ahora bien, ¿podríamos hacerlo? ¿De qué forma se traslada el amor por Yiyo al amor por Faulkner? ¿Cómo se enseña a sentir cosas frente al derrotero del Quijote? ¿Qué programas incluyen formas subversivas de leer a Cortázar? ¿De qué forma educar en la relectura cíclica de Borges? Sigo creyendo que todavía nos falta algo.

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Hummm, me uno al debate...
El tema es álgido y noto que existen dos dimensiones. Por un lado se encuentra el mandato social de enseñar, de desarrollar competencias, de lograr que los alumnos se impliquen en el acto de lectura. Y por el otro, la conciencia de que la literatura se aprehende en actos personales de gustos, intereses y de libertad frente al texto. De lo primero hay mucho y de variado tenor. De lo segundo, sólo existen experiencias particulares o teorías que describen el cómo se produce el descubrimiento y la apropiación de la literatura, pero ya que se trata de un acto de adhesión personal, la apropiación por parte del alumno sólo puede ser motivada, contagiada; no se puede enseñar porque escapa a cualquier posibilidad. Evidentemente lo primero es necesario y factible de llevar a la práctica. En lo segundo se plantea el desafío y, creo yo, las mayores dificultades. ¿Cómo favorecer ese encuentro placentero, significativo, cargado de sentido, entre nuestros alumnos y el texto literario? Para esta pregunta supongo que las respuesta son múltiples y dependerán de nuestra "inconformista búsqueda" de alternativas.
Cito aquí unas palabras de Ramón Acín, con respecto a la lectura de textos literarios que me parecen pertinentes.

En estado puro, leer es buscar la implicación del lector en el libro. Una implicación que, como mínimo, conlleva el hecho de entregarse, por un lado, con inteligencia -comprensión y reflexión- y, por otro, con sentimientos -encontrar o reconocer emociones, sueños, fantasías, recuerdos...-. De esta forma, un mundo exterior e, incluso, extraño -puesto que es el mundo del creador- pasa a ser propio, pasa a ser del lector. Y ello se consigue cuando el lector vive la lectura desde el mayor número de perspectivas posibles, sean físicas -observar, ver- o psíquicas -emoción, desesperación, deleite, reflexión...- con el fin loable de enriquecerse; es decir, de paliar sus carencias. O lo que es lo mismo, para comprenderse y comprender el mundo que le rodea.
La lectura auténtica se consigue cuando un texto -lectura- se torna vivencia -en el lector- y lo leído se convierte en materia interior y posibilita también la creación del lector -recreación de la lectura-. Un acto que, en estado puro, no exige mediación alguna, exige total libertad. Y ello sólo se consigue cuando en el sujeto hay hábito. El quid está, por tanto, en cómo lograr ese hábito que convierte a alguien en lector y, en consecuencia, en recreador de textos. Una operación que debe hacerse sin forzar la máquina, sin imposiciones.

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La respuesta a esta pregunta es algo parecido a encontrar la piedra filosofal, siempre serán aproximaciones, algunos estarán a favor y otros en contra. Quizás aún en mi corta experiencia no sé "enseñar" literatura, lo que hago en mis clases es intentar "contagiar" a los chicos mi pasión por lo que me gusta. Mostrarles un universo infinito que esta al alcance de sus manos. Pero es imposible hacerlo si a uno mismo no le gusta lo que esta tratando. Si esto sucede todo se vuelve una farsa. Por eso creo que como primer condición para tratar de acercar el amor por la literatura a nuestros alumnos, a nosotros mismos nos debe apasionar también. ¿Cómo "enseñar" Shakespeare? ¿Cómo "enseñar" Cervantes? ¿Cómo "enseñar" Bécquer?... la respuesta nace a partir de esta condición... Si te gusta Shakespeare, Cervantes o Bécquer, ya vas por buen camino... Si te apasionan, tenés algo con qué contagiar a los chicos.

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Martín Miguel Quintana dijo:
De acuerdo, profe, pero ¿acaso la literatura no se define, justamente, por ser anticonvencional, por desviarse, extrañarse (Shklovsky dixit)? ¿Puede, entonces, ser medida o explicada de forma convencional?

Creo que todos estamos de acuerdo en que debe enseñarse literatura (es decir, programarse y dedicar tiempo de clase a ella) pero no sé en qué medida podemos contribuir a enseñar literatura como contenido, es decir, literatura como objeto esencial diferenciado de los estudios literarios (crítica, teoría).

Lo que interpreto de las citas es que, de alguna forma, entre tantas hermenéuticas y deconstrucciones, no estamos enseñando algo primario, que es la literatura como universo autónomo. Ahora bien, ¿podríamos hacerlo? ¿De qué forma se traslada el amor por Yiyo al amor por Faulkner? ¿Cómo se enseña a sentir cosas frente al derrotero del Quijote? ¿Qué programas incluyen formas subversivas de leer a Cortázar? ¿De qué forma educar en la relectura cíclica de Borges? Sigo creyendo que todavía nos falta algo.

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A ver si puedo integrar los comentarios que me parecieron muy perspicaces y fundados en posiciones que sostenemos en didáctica de la literatura:
... acepto la concepción de "extrañamiento/anticonvencionalidad, etc" y, sin querer pecar de intransigente, y retomando tu interés por el "sistema lingüístico paralelo (con sus reglas particulares)" de Barthes, creo que seguimos pensando en construcciones codificadas que sus usuarios buscan perpetuar, por lo que, de uno u otro modos, por lo menos -aunque a los tropiezos- debe poderse enseñar/aprender; otro caso es el del "gusto", el que también es cultural, por lo que se pueden proponer dispositivos para contextualizarlo en términos de adquisición; por último, el tópico "placer- vivencia significativa" está más ligado con el "encuentro" interpersonal que, como tal, supongo respetuoso de las diferencias y sobre todo democrático en búsqueda de acuerdos de sentido.

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Tienes razón tú y el artículo "darle a la lengua".
La literatura, los libros son algo que se descubre, nuestra tarea como profesores es ser facilitadores y no tiranos al estilo de dar órdenes para leer el Quijote o el Lazarillo de Tormes etc.

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Excelente artículo.
¡Felicitaciones!

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"La Literatura no se enseña, se contagia", según Marta Méndez... la literatura es una rara dolencia que te hostiga de afuera hacia adentro y se retroalimenta de adentro hacia afuera...

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